Jonathan Harker

DRINKING SONG
Loop de 2 minutos (2011)
Colaboración con Donna Conlon

 
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Las cervezas panameñas tienen nombres que están íntimamente ligados a la identidad nacional de Panamá. Que yo sepa, Panamá es el único país del mundo que le presta su nombre a un producto comercial: nada más y nada menos que la Cerveza Panamá. ¿Se podrían imaginar una cerveza United States of America, una cerveza France o una cerveza Botswana? Este fenómeno me ha llamado la atención por varios años ya (de hecho, una de mis postales trata este tema: Panamá, ¡Es para hombres!). Luego está la cerveza Soberana, que fue lanzada al mercado en 1964, año en que el sentimiento de oposición a la presencia estadounidense en la Zona del Canal estalló violentamente en las calles de la ciudad bajo la consigna “¡Soberanía total!” También tenemos la cerveza Balboa, nombrada en honor a Vasco Núñez de Balboa, un conquistador colonizador genocida que llegó a este continente como polizonte y terminó “descubriendo” el mar del sur (en este sentido, la cerveza Balboa sería más o menos el equivalente a una cerveza Hitler, o una Cerveza Milosovic). Balboa es tácitamente considerado el fundador y prócer máximo de la nación, y su imagen prácticamente omnipresente ocupa una posición privilegiada en el imaginario colectivo panameño. A nuestra moneda – que es realmente el dólar estadounidense – le llamamos el balboa; y en Panamá existen centros de convenciones, escuelas, calles, plazas y barriadas enteras que llevan su nombre. Finalmente, contamos con una cerveza Atlas, cuyo nombre hace referencia directa y evidente a cuestiones de cartografía, geopolítica y geopoética. En la mitología griega, Atlas fue un Titán derrotado y condenado por Zeus a cargar con el globo terráqueo sobre sus hombros por toda la eternidad. Esto explica por qué en occidente la palabra atlas siempre ha estado asociada con cuestiones de mapas y cartografía. El logotipo de la cerveza Atlas es una imagen del globo terráqueo en el que figura el continente americano sobrevolado por un águila inmensa. En términos de su peso simbólico, esta imagen tiene mucho que ver con la tan comentada “posición geográfica estratégica” de Panamá.

Así que los nombres de las cuatro cervezas principales de Panamá están asociados con la construcción y mitificación de su identidad nacional. “¿Qué hacemos con eso?”, nos preguntamos Donna y yo. Nuestra respuesta: tocar una canción utilizando las botellas, latas y demás parafernalia cervecera panameña. Pero, ¿cuál canción? El himno de los Estados Unidos de América, por supuesto. Tocamos el jingle oficial de Gringolandia: el país que declaró sus intenciones de dominio global construyendo el Canal de Panamá y estableciendo un enclave colonial en el territorio panameño por casi un siglo. “La idea está bien tight, bien chévere.” nos dijimos, pero cuando nos enteramos que la música del himno nacional de los Yunaited Esteits es en verdad la melodía de The Anacreontic Song – una vieja canción de parranda del club de caballeros londinense The Anacreontic Society – supimos que ese sería el video que presentaríamos en la 8ª Bienal de Mercosul, cuyo tema central es la “geopoética”, un neologismo que alude a cuestiones de arte que tienen que ver con la construcción de identidades nacionales, y con la invención y ordenamiento de territorios geográficos, políticos y culturales.